Eran las 0:53 cuando me enteré de que ya no importaba nada a nadie. 0:53 del 3 de diciembre, una fecha importante para mí y, precisamente, no la mejor para enterarte de estas cosas. La añoranza con el malestar general que tenía (y que llevo arrastrando estos últimos días) con esa "noticia" provocaron un gran cóctel en mí, haciendo que no conciliara el sueño hasta largas horas y, encima, fuera un sueño intranquilo.
Para algunos os parecerá una estupidez, para mí no. Siempre he sido una persona que no ha tenido amigos. Salvo mi hermana (y doy gracias a que ella siempre está a mi lado), nunca he tenido a nadie. La gente iba y venía. Cuando por fin creía tener a amigos de verdad, pasaban apenas dos años y luego me "daban la patada".
Y así tres veces.
Ya de por sí soy una persona a la que le cuesta relacionarse con los demás, pero estas experiencias lo único que han hecho en mí es que me vuelva más fría, más antisocial y que todavía me cueste más hacerme a la gente.
Ver que ya no importas nada para ciertas personas, después de haberles confiado tanto... Darte cuenta que sólo te querían por interés. Que si tú no empezabas las conversaciones y proponías planes, nadie iba a hacerlo. Dejas unos días, semanas, sin hablar, y nadie se preocupa por ti ni por planear nada. Esperan a que lo hagas tú, como siempre. Y tú ya acabas harta de ser la única que ponga interés, fuerzas y todo lo que sea en mantener algo que por sí sólo no se mantiene en pie. Y luego te ves eso. Ni un adiós, ni un "si me necesitas, estoy aquí". ¿Para qué molestarse, no? Total, hemos pasado a ser unos simples desconocidos...
Otra vez sola. Otra vez hundida en el pozo del cual ya dudo que salga totalmente algún día. Y yo con el runrún, y así seguiré mucho tiempo, y los demás ya no se deben ni de acordar de quién soy...
Doy gracias a mis artistas favoritos, y a los nuevos descubiertos, por la música. Porque este año lo único bueno ha sido que he tenido música para poder evadirme de la realidad; música que me comprendía y me entendía; canciones que me cantaban hasta dormirme o me alegraban el día; artistas que sin saberlo te hacían feliz, aunque fuera durante unos minutos; nuevas bandas, nuevas canciones, que aparecían para cubrir malos momentos. Canciones para una tarde de terapia emocional.

No hay comentarios
Publicar un comentario