Últimamente estoy muy desanimada y decepcionada. No le encuentro sentido a las cosas, ni le veo el valor que tiene hacer otras. No, esto no viene debido a que mi pequeñín ya no esté; es una continuación, por decirlo de alguna manera, de todo lo que pasé en octubre del año pasado.
Le he perdido las ganas a todo; me es difícil seguir el día a día. Puede que me levante alegre, pero esa alegría no dura nada. Se esfuma tan rápido como tarda el corazón en dar un latido. PUM-PUM.
Me he perdido a mí misma, y no sé por dónde empezar a buscar. De hecho, no sé dónde empezaron las cosas a ir mal. ¿Cuándo mi pequeño mundo empezó a derrumbarse?
Odio estar y sentirme así. Lo odio mucho. Se me hace muy difícil afrontar las cosas y todo me afecta más de lo que realmente debería afectarme.
... Y me entran ganas de hacerme daño. Pero le hice una promesa a mi pequeñín y por él estoy aguantando; por él voy a evitar hacerme daño o cometer un error grave, del cual después no hubiera marcha atrás. No me está siendo fácil; estoy echando mucha fuerza de voluntad en ello, creedme.
Y después de casi un mes desde la última vez, me he puesto mi canción.

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